Sobre la trata de personas.

De acuerdo con el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños (también conocido como Protocolo de Palermo) se entiende por trata de personas, la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.

Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

Es importante destacar que el protocolo señala que el consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a las distintas formas de explotación no exonera de culpa a los tratantes.

En conclusión la trata de personas puede definirse a partir de tres elementos clave:

 El acto – lo que se hace: “el reclutamiento, transporte, transferencia, acogida o recepción de personas”.

 Los medios – cómo se hace: “amenaza o uso de la fuerza, coerción, el secuestro, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de la vulnerabilidad, la entrega de pagos o beneficios a la persona que controla a las víctimas”.

 El propósito – por qué se hace: “explotación, que incluye la explotación de la prostitución de otros, la explotación sexual, el trabajo forzado, la esclavitud, o prácticas similares y la extracción de órganos”.